El artista decoró la sede local de la Asociación Cultural Iberoamericana con motivos exóticos de fauna

Cedida por la Biblioteca Aecid
publicado originalmente en El Ideal Gallego por Rubén Ventureira 09/06/2026 19:53
Un 9 de junio de 1951, hace justo 75 años, Urbano Lugrís inauguró un mural del que no queda ni rastro. No existe la entidad que lo albergó. Tampoco el edificio. No hay siquiera imágenes (al menos no han aparecido hasta ahora) que dejen testimonio de su trabajo. Este aniversario coincide con la lucha ciudadana, liderada por los colectivos In Nave Civitas y O Mural, para que no se destruyan para siempre los murales que ese mismo artista coruñés realizó para el restaurante Fornos, también en 1951. Dicen que la historia se repite: cabe desear que en esta ocasión no sea para mal.
A las cuatro y media de la tarde del 9 de junio de 1951 se celebró la bendición e inauguración del local social de la Asociación Cultural Iberoamericana (ACI) de A Coruña, con sede en un séptimo piso del número 27 de la coruñesa calle Emilia Pardo Bazán. Alfredo Sánchez Bella, director del Instituto de Cultura Hispánica, presidió el acto, junto a Juan González Cebrián, presidente local de la entidad, que nació con doscientos socios.
Este colectivo ocupaba así un piso en un nuevo y flamante inmueble –había sido construido entre 1948 y 1950– que posteriormente sería conocido como ‘Edificio de Sindicatos’.

Lugrís diseñaba los programas y carteles de la asociación y, por supuesto, decoró su sede. De hecho, fue el siguiente encargo que recibió después de haber hecho lo propio en el Fornos.
Gracias a Miguel González Garcés podemos saber algunos detalles sobre su intervención. En el catálogo de una exposición de Lugrís organizada en Vigo en 1984, escribe lo siguiente: “En el año 1951 comienza una época de gran actividad y decisiva en su creación. Se creó la A.C.I. en La Coruña. Fue una afirmación de un arte independiente y de rechazo del arte oficial u oficioso y de las corrientes anteriores derivadas del realismo o del impresionismo. Lugrís tuvo el número tres de los socios y decoró los locales sociales con pinturas de motivos exóticos de fauna americana y los suyos constantes de tema marino. Pinta el ‘Tríptico de las Lamentaciones’, quizá una de sus obras maestras”.
Alfredo Sánchez Bella, director del Instituto de Cultura Hispánica, se fue de A Coruña maravillado con la obra que Lugrís realizó en el local coruñés de la ACI. Tan prendado quedó que le hizo un encargo inmediato: decorar la sede el Instituto de Cultura Hispánica, en Madrid, también en 1951. Allí firmó el ‘Retablo del Descubrimiento’ o el ‘Políptico del Descubrimiento’, conjunto de trece tablas al óleo, doce de 74 x 74 centímetros y una mayor (2,72 x 80) que representa a la Virgen del Carmen. Aún se conserva.
La Asociación Cultural Iberoamericana de A Coruña tuvo su sede en el número 27 de Emilia Pardo Bazán hasta 1964. Se desconoce en qué momento desaparecieron las obras de Lugrís. Más sensibilidad hubo con las de otro artista coruñés. En 1953, dos años después de la intervención de Lugrís en la ACI, González Cebrián encargó a José María Labra dos pinturas murales para la entrada del edificio. Cuando, tras ser declarado en ruina, ‘Sindicatos’ fue derribado en los años 90, estas obras se salvaron porque la Diputación pagó la operación de extracción y traslado. Actualmente, estas piezas de Labra se encuentran en el Pazo de Mariñán.
publicado originalmente en El Ideal Gallego por Rubén Ventureira 09/06/2026 19:53
Deja un comentario